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Pocas cosas tienen tanta importancia como creemos
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lunes, 17 de enero de 2011

ANUNCIO DIABÓLICO

Sé que os voy a arruinar la existencia cuando escuchéis esta canción: se os meterá en la cabeza y no podréis sacarle de ahí NUNCAAAA.

La descubrí a través de mi hermano, un tío casi tan raro como yo. El Giga Pudding es un flan gigante que se vende en Japón: lo gracioso es que lo puedes comprar en jugueterías (algo muy lógico) porque lo patentó Takara Tomy, una juguetera muy potente. Además del hecho de su enorme tamaño, el Giga Pudding tiene un contenido en azúcar muy alto lo que provoca que los niños (literalmente) se suban por las paredes cuando lo consumen. El anuncio, que no tiene desperdicio, nos muestra a unos ejecutivos cansados y deprimidos metiéndose un Giga Pudding para el cuerpo y poniéndose a producir como locos. Quizá esto sea lo que necesite el Gobierno para lograr aumentar la productividad de las empresas españolas, como le demanda Europa: un Giga Pudding por oficina y nos pondremos a trabajar como ardillas en celo.

Hace año y medio, estrenamos esta canción como sintonía del Reto de A cielo abierto, el programa de radio en el que trabajo desde hace 11 años. Desde entonces, los oyentes están enganchados a esta sintonía y no se la pueden sacar de la cabeza. Hay quien nos ha pedido que se la enviemos porque es la única forma de lograr que su hijo coma.

La primera escena, la de los flanes paracaidistas que se fagocitan a sí mismos es digna de análisis.

¡¡Pudi, pudi!! ¡Giga Pudding! Si lo veis no digáis que no os lo advertí.

lunes, 7 de junio de 2010

Malaventura: "Astronauta superhéroe"

Hace cosa de un par de meses mi amiga Noemí me preguntó si querría participar en la grabación del videoclip de Malaventura para su tema "Astronauta Superhéroe". Dije que sí, encantado. No es el primer videoclip en el que aparezco, pero sí el primero en el que doy mi consentimiento. Grabé hace años un anuncio para Amnistía internacional; yo interpretaba a un condenado a muerte que moría ejecutado en la silla eléctrica. Al parecer en Sudamérica se vio mucho. Bueno, pues alguien se dedicó a utilizarlo por ahí siempre que le vino en gana: que yo sepa, al menos, en un capítulo de Periodistas y en un videoclip de un grupo de Vallecas cuyo nombre no recuerdo.

Con la gente de Malaventura todo fue distinto: disfruté de lo lindo aunque tuve que fumarme cuatro o cinco cigarrillos para el rodaje y se me da fatal. Compartí una mañana con amigos a los que iréis viendo en el video y conocí a gente estupenda como Santi.

Chicos de Malaventura, os deseo toda la suerte del mundo.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Cuánto vas a tardar en comprártelo?

Desde que estaba en el colegio (sí, ha llovido bastante), he tenido facilidad para imitar voces y diferentes personajes. Al principo era una afición, luego se convirtió en una profesión; en la radio, en campañas publicitarias, en la televisión... Siempre trabajos un tanto especiales y en los que nunca encontraréis la firma de Juan Solo. Me encanta poner la voz a algo y que los que lo escuchen no sepan que soy yo. Hay un par de personajes radiofónicos que llevan entre los oyentes más de diez años y sólo algunos están al tanto de mi secreto. Cuando alguien me descubre no me importa reconocerlo: me siento orgulloso y punto. Pero creo que ir desvelando por ahí mi identidad sería como explicar un truco de magia. Aunque, en un par de ocasiones, no he podido resistir la tentación; sólo por ver la cara que ponían.

Una de mis ocupaciones principales durante un par de años fue la de poner voces a muchísimos de esos mensajes que te bajabas para tu teléfono móvil: dibujos animados felicitando el cumpleaños a alguien, pijos invitándote a su fiesta, deportistas famosos que te avisaban de que tenías una llamada... Al principio, era un trabajo fácil, pero cuando el mercado empezó a saturarse no paraban de pedirte encargos cada vez más rocambolescos e imposibles. Y aquí es donde entra el protagonista del siguiente video. A algún ejecutivo se le metía en la cabeza que el politono del famosete de turno de Gran Hermano sería la bomba y que todos los adolescentes (que eran los clientes que mantenían el negocio) estarían dispuestos a bajárselo por un par de euros. Pero nadie imitaba al personaje en cuestión así que le llamaban directamente a él. Y ahí comenzaban los problemas.

Forma parte de una campaña publicitaria para que tu tomtom tenga las voces de los personajes de Star Wars. Mola, ¿eh?

martes, 9 de marzo de 2010

El avestruz del anuncio

Me acuerdo de un avestruz caminando por una ciudad de acero y cristal, tomada por animales salvajes. Había un rinoceronte, una cebra... puede que un león. Era un anuncio de coches pero no sabría decir de qué marca. Quizá porque no soy un fanático de los automóviles; mi coche me lleva a los sitios y punto. No le dedico más tiempo del estrictamente necesario.

Todos, en mayor o menor medida, somos consumidores de televisión. Todos conservamos en nuestras mentes imágenes nítidas de determinadas campañas publicitarias que nos llamaron la atención en su momento, ya fuera por su espectacularidad, su originalidad, o su sentido del humor (a veces sutil, otras no tanto)... Sin embargo, en la mayoría de los casos no consigo acordarme de qué producto anunciaban. Sí, veo al avestruz pero no la marca del coche.

Quizá yo no forme parte del público objetivo al que va destinado ese producto.

Pero también hay campañas que se han grabado a fuego en el imaginario colectivo y que jamás olvidaremos: Conguitos, Nocilla, Jacques, las muñecas de Famosa, He-Man, Viceroy, Coca-Cola, Burger King, El Corte Inglés, Colón, Pato WC, Mr.Proper...

En primer lugar, la campaña tiene que ofrecerte un producto que te interese como consumidor; en segundo lugar, debe hacerlo de una forma original y efectiva.

Todo esto me lleva al anuncio que quiero mostraros. Dudo mucho que pueda olvidarlo, por muchos años que viva; el artículo que vende me interesa (mi propia vida) y la forma de contarlo me ha parecido perfecta. Juzgad vosotros mismos.

Abraza la vida, se titula. No hacen falta más explicaciones.