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Pocas cosas tienen tanta importancia como creemos
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jueves, 13 de mayo de 2010

¿Cuánto vas a tardar en comprártelo?

Desde que estaba en el colegio (sí, ha llovido bastante), he tenido facilidad para imitar voces y diferentes personajes. Al principo era una afición, luego se convirtió en una profesión; en la radio, en campañas publicitarias, en la televisión... Siempre trabajos un tanto especiales y en los que nunca encontraréis la firma de Juan Solo. Me encanta poner la voz a algo y que los que lo escuchen no sepan que soy yo. Hay un par de personajes radiofónicos que llevan entre los oyentes más de diez años y sólo algunos están al tanto de mi secreto. Cuando alguien me descubre no me importa reconocerlo: me siento orgulloso y punto. Pero creo que ir desvelando por ahí mi identidad sería como explicar un truco de magia. Aunque, en un par de ocasiones, no he podido resistir la tentación; sólo por ver la cara que ponían.

Una de mis ocupaciones principales durante un par de años fue la de poner voces a muchísimos de esos mensajes que te bajabas para tu teléfono móvil: dibujos animados felicitando el cumpleaños a alguien, pijos invitándote a su fiesta, deportistas famosos que te avisaban de que tenías una llamada... Al principio, era un trabajo fácil, pero cuando el mercado empezó a saturarse no paraban de pedirte encargos cada vez más rocambolescos e imposibles. Y aquí es donde entra el protagonista del siguiente video. A algún ejecutivo se le metía en la cabeza que el politono del famosete de turno de Gran Hermano sería la bomba y que todos los adolescentes (que eran los clientes que mantenían el negocio) estarían dispuestos a bajárselo por un par de euros. Pero nadie imitaba al personaje en cuestión así que le llamaban directamente a él. Y ahí comenzaban los problemas.

Forma parte de una campaña publicitaria para que tu tomtom tenga las voces de los personajes de Star Wars. Mola, ¿eh?

martes, 23 de marzo de 2010

La Fuerza en Madrid

Espectacular, mágico, único, inigualable... Podría seguir así todo el día. El pásado sábado 20 de marzo "Star Wars in concert" llegó a Madrid. Dos únicas sesiones y después, a continuar su gira triunfal por todo el mundo. Da igual dónde busques las reseñas sobre el concierto, los comentarios, las críticas: unanimidad total en todos los foros. SU-BLI-ME.



La interpretación de la Royal Philarmonic Concert Orchestra, sensacional; la presentación en directo de Anthony Daniels (C3PO), genial; el montaje de escenas de las películas ideado por Lucas para acompañar la música; inolvidable; la calidad de la imagen en la pantalla gigante de tres pisos de altura; asombrosa; los efectos de luz y sonido que acompañaron toda la velada; perfectos; el público, entregado, superado, abrumado... FELIZ. Eso es lo más importante; miraras donde miraras sólo veías caras de asombro y felicidad. Daba igual que fueran fanáticos de la saga o que no hubieran visto jamás las películas; el espectáculo que han conseguido montar George Lucas y John Williams llega a todos por igual.



Me asombró el comportamiento de los más pequeños. A priori, por cuidado que esté el producto final, un concierto de música clásica no es lugar para niños, algunos de tres o cuatro años nada más. Mis peores temores no parecían infundados: hasta un momento antes de comenzar el concierto, corrían, gritaban, trepaban por los asientos, se pegaban con sus hermanos... Desde el preciso instante en el que se apagó la luz y escucharon la fanfarria inicial, ya no pudieron hacer nada por escapar: habían sido abducidos por la Magia.


Al acabar el concierto de dos horas de duración, ver cómo todo el pabellón de los Deportes se ponía en pie para ovacionar a la orquesta y a Anthony Daniels fue algo electrizante. Pero, cuando tras varios saludos nos preguntaron si queríamos un bis, todos gritamos con un rugido de una sola voz ¡siiií! y los músicos comenzaron a tocar, de nuevo, la marcha imperial... Eso, eso se quedará ahí para siempre, en ese rincón del corazón donde guardamos las sensaciones más hermosas de nuestras vidas.

Y gracias a Mario y Elisa, que hicieron posible la magia.